Precari.AST

septiembre 27, 2010

 

Ante esta huelga general del 29 de Septiembre, las gente de izquierdas nos encontramos ante una verdadera encrucijada, la necesidad de ir a la huelga general contra la política del gobierno y la actitud de la patronal y por otro lado, el rechazo frontal al pactismo de los sindicatos mayoritarios, mal llamada concertación social, que nos han condenado a todas y todos a una pérdida de derechos, y a la reducción del poder adquisitivo de las rentas del trabajo de una forma constante en los últimos veinte años.

No es un tema menor que la huelga se convoque en una fecha donde la reforma laboral estará aprobada sin posibilidad de paralización. Es simplemente vergonzoso, por no usar unos términos más gruesos, que las burocracias paraestatales de UGT y CCOO se basen en una supuesta convocatoria europea para defender la fecha del 29 de Septiembre, cuando nada se podrá hacer ni cambiar.

Esta postura no sólo es consecuencia de la compra indisimulada por parte del gobierno, a través de una aumento de las subvenciones a su favor cuando a todos los demás nos recortan recursos públicos, si no consecuencia de su propia debilidad. Es cierto que tienen que hacer la huelga general, de contrario sus bases no lo entenderían, pero además de minimizar el daño al gobierno, son totalmente incapaces de platear un ciclo de movilizaciones amplio. Que motivo existe en la situación actual para no haber convocado para ya una huelga general y sumarse a la convocatoria europea del 29 de Septiembre.

En los países de nuestro entorno, los sindicatos están realizando convocatorias muy fuertes en contra de las políticas de ajuste y fechadas para incidir en la toma de decisiones, no a posteriori, como podemos ver claramente en el caso francés o griego.

Qué podemos hacer las personas contrarias a las medidas de ajuste y contrarias a la política sindical burocratizada y funcionarial. Evidentemente tenemos que ir a la huelga y luchar para que sea un éxito, lo que será un gran lastre para el gobierno y  garantizará que el PSOE asuma que o cambia o si continúa apostando por una política de derechas, simplemente llegará a la Moncloa la derecha de verdad.

Por otra parte, las trabajadoras y los trabajadores tenemos que mostrar, de forma más contundente aún, que exigimos el fin de este modelo sindical orientado a satisfacer las necesidades personales de las élites sindicales a costa de los derechos de todas y todos. Para ello podemos participar en los actos de los sindicatos minoritarios, opción que tomaré a nivel individual, pero ante la dificultad de explicar un enfrentamiento directo con los sindicatos mayoritarios (saboteando sus actos, por poner un ejemplo) y la carnaza que supondría para los medios de comunicación de masas, que no entraría en la base del conflicto sino meramente en su forma, impide reflejar el rechazo a las centrales sindicales mayoritarias por esa vía.

Lo dicho no es óbice para apostar por un éxito movilizador de los sindicatos minoritarios frente a CCOO y UGT, lo que sería sin duda un golpe de efecto contra el sindicalismo paraestatal y una victoria del sindicalismo combativo y exigente en la defensa de las trabajadoras y los trabajadores. Tampoco podemos ser ingenuos, los sindicatos minoritarios tienen muchos problemas para adaptar sus estructuras a las nuevas necesidades de las rentas del trabajo, pero al menos tienen una clara vocación de compromiso, frente a los dinosaurios sindicales dominantes en la actualidad, a los que se les puede aplicar lo de no hay peor sordo que el que no quiere oír.

Somos las y los trabajadores los que debemos mostrar nuestro rechazo a la ausencia de una política sindical seria y que nos defienda realmente del ataque neoliberal que están encabezando la UE y el FMI, con el aplauso entusiasta del gobierno Zapatero. Debemos exigir a nuestros comités de empresa que cuando se sumen a la huelga incluya que un factor para ir es el rechazo a UGT y CCOO. Que en los carteles de cierre por huelga del 29 S se incluya contra quién es la huelga, gobierno, patronal y UGT-CCOO, que las organizaciones políticas y sociales que reclaman para sí la defensa de los derechos sociales, señalen con el dedo a UGT y CCOO como culpables de esta situación.

Ya está bien de defender siglas, nombres, iconos, etc., debemos defender ideas, proyectos, derechos, etc., independientemente que nombre tenga quién los ataque, llámese PSOE o PP, venga de la mano de la CEOE o del falso carácter reivindicativo de UGT y CCOO.

Los jóvenes estamos condenados a la precariedad por un sistema de concertación donde en los sectores más consolidados se están generando castas entre trabajadores con derechos y trabajadores sin derechos (irónicamente la sindicación se da entre los primeros, no entre los que supuestamente más lo necesitan), frente a sectores menos organizados por su carácter más atomizado o emergente (el mundo de la informática es un buen ejemplo) en los que ya no hay garantías laborales ni sindicales, un modelo sindical donde no participa ni una milésima parte de los trabajadores, donde las rentas del trabajo soportan cada día más cargas y reciben menos prestaciones, donde la formación es sinónimo de precariedad, donde la negociación colectiva se presenta en defensa de los derechos de una parte de los trabajadores ya integrado en el mercado laboral, frente a las personas que se incorporan, a los que se les contrata en condiciones vergonzosas (jóvenes) o se limita directamente sus derechos (inmigrantes) o donde los derechos ya adquiridos se incumplen sistemáticamente con la complicidad sindical (excepto en grandes organizaciones donde protestar genera réditos publicitarios) como sufren muchas mujeres, especialmente por la maternidad.

Esta huelga general vergonzosa y vergonzante, sólo tiene un camino para ser un éxito, que deje de ser la huelga de UGT y CCOO, para convertirse en la huelga de los precarios, que está integrado por los jóvenes, mujeres, inmigrantes, parados de larga duración, colectivos excluidos o en riego de exclusión social. Pero para ello debemos perder la vergüenza, si SOMA-UGT y CCOO son culpables de esta situación, que lo son, deben recibir esta huelga no convocarla. Todas y todos a la huelga general, todas y todos a la huelga de las precarias y los precarios.

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