Comercio, comerciantes y Xixón

octubre 13, 2010

 

Es cierto que estamos sufriendo una profunda crisis económica y que esta crisis económica tiene su origen en problemas financieros, lo que ha incidido de forma notable al consumo y con ello a los comerciantes. Pero también es cierto que en Asturies el cierre de los comercios aumentó en el 2009 un 50% de media, mientras que en Xixón ese aumento fue del 100%. Así la crisis explica los cierres de los comerciantes, pero la intensidad del cierre en Xixón tiene unas características propias.

 La primera y más profunda causa de la situación del comercio en la ciudad es la proliferación de centros comerciales. Una vez más, con la excusa del empleo se justifica actuaciones que a corto plazo parecen generadoras de puestos de trabajo pero que a medio y largo plazo acaban afectando de forma directa a la sostenibilidad del empleo en un sector, en este caso al comercio minorista y de proximidad.

Para los políticos es más sencillo vender un proyecto donde se generan de golpe 50 puestos de trabajo que explicar que esa medida condena al cierre de muchos comercios que van a destruir más puestos de trabajo que los creados.

Y no sólo es la destrucción del empleo, si no las condiciones laborales que se imponen al pequeño comercio de proximidad por la competencia desleal de las grandes superficies. De todos es conocido los abusos de los centros comerciales sobre sus trabajadores y las limitaciones injustificables sobre sus derechos laborales. Esas condiciones se trasladan de forma aún más cruda al pequeño comerciante, que debe asumir en su persona esas doloras condiciones y sin posibilidad de repartir tales cargar con compañeros o trabajadores en muchos casos.

El ejemplo más claro está en la permisividad creciente sobre horarios comerciales y apertura de festivos. Es cierto que el cambio de condiciones socioeconómicas exige una adaptación de los horarios comerciales, pero también es cierto que tal flexibilidad es en la mayoría de los casos excesiva e injustificada. Y a eso tenemos que unir la apertura en días festivos, que es una carga que el pequeño comercio debe sufrir o no abriendo y perdiendo competitividad o simplemente renunciando a su derecho al descanso, lo cual es a todas luces inadmisible.

Los políticos de Xixón no pueden usar a los compradores como coartada para justificar una política que está destrozando la viabilidad del pequeño comercio de proximidad. Una vez más la demagogia barata de decir que se logran mejores horarios de compra, sobre todo para mujeres trabajadoras, esconde que muchas más mujeres, dado que el comercio es un sector muy feminizado, se les imposibilita la mínima compatibilización entre vida laboral y familiar.

Pero no sólo se debe a causas externas al pequeño comercio el aumento espectacular de los cierres en Xixón. También es cierto que el pequeño comercio necesita un proceso de modernización y actualización muy profundo. Una orientación al trato personalizado y a los productos más específicos para distintos tipos de clientes, donde el asesoramiento y confianza con el comerciante es básica y también exige un aumento de la cooperación entre pequeños comerciantes, sobre todo a la hora de realizar compras de forma conjunta para lograr unos precios más competitivos y mejores condiciones de sus distribuidores.

El problema para realizar este proceso es que la organización llamada a liderarlo, que es la Unión de Comerciantes, tiene otras preocupaciones que son básicamente la gestión de subvenciones y programas públicos cuyos resultados nunca son apreciables, por no decir que son contraproducentes y ser principalmente un instrumento del Ayuntamiento de Xixón para amortiguar el malestar de los comerciantes en vez de ser un instrumento para la canalización de sus preocupaciones.

La politización de la Unión de Comerciantes es conocida por todos y sus numerosos problemas internos, que nada tienen que ver con las necesidades del pequeño comercio. Así, una demanda fundamental del sector debería ser pedir al PSOE xixonés que abandone su política de chiringuitos controlados y permita a las asociaciones ejercer sus funciones, porque el resultado de ese control político ya lo estamos viendo, campañas inútiles, gasto superfluo y más orientado a promocionar políticos que a solucionar los problemas.

Si es cierto que la política municipal ha sido nefasta para el comercio de la ciudad, también los comerciantes deben asumir su parte de responsabilidad y exigir que quienes dicen representarlos y transmitir sus problemas se comprometan con esas funciones y no responda a intereses de ningún partido, porque las consecuencias las sufrirán ellos en primera persona.

Debemos tener en cuenta el drama laboral que supone que el cierre de los comercios de proximidad haya aumentado un 100% en Xixón en este año y sin olvidar que este sector genera muchos más puestos de trabajo que las grandes superficies comerciales.

El cierre de comercios también tiene efectos negativos para la ciudad porque se pierde vida en los barrios, lo que lleva vinculado un aumento de la inseguridad. Disminuye la oferta de servicios ya que las grandes superficies se orientan a un tipo de producto masificado, por lo que disminuye el atractivo para visitar la ciudad, dado que de todos es conocido que muchas personas van a las zonas con más oferta comercial a realizar sus compras y en este aspecto Uvieu es mucho más atractiva que Xixón.

El problema es que si tardamos más tiempo en demos cuenta, será imposible recuperar a nuestro comercio y a nuestros comerciantes.