La ¿unidad de la izquierda?

agosto 30, 2011

 

Se acerca el 20 N, y ello como es lógico plantea la necesidad de opciones electorales para tal cita electoral, y he encontrado muchos escritos en Internet que abogan porque la izquierda acuda en una opción electoral unificada. Cuando hablamos de la izquierda, realmente hablamos de tres actores principales, IU, Espacio Abierto y Equo.

La cuestión es peliaguda por varios motivos, el primero es que hay sectores muy importantes dentro del Partido Comunista que achacan abiertamente un carácter derechista tanto a Equo, los problemas medioambientales siempre fue cosa de burgueses, como a Espacio Plural, que como coalición de diferentes izquierdas nacionales dentro del Estado español tienen un clara vocación de defender a sus burguesías propias. Ante ese posicionamiento interno del PC dentro de IU, ha surgido el sector llamazarista, Izquierda Abierta, que ha apostado abiertamente por esa coalición Espacio Plural, Equo e IU.

Sin embargo, IU mantiene una posición claramente subalterna al PSOE, arrogándose para sí mismo (pregúntese usted la razón), la función de muleta de la pierna izquierda de los socialistas, papel que Cayo Lara ha reclamado nuevamente para el 20 N. Esperemos que la reforma constitucional propuesta por el PSOE para introducir un límite al gasto público le abra los ojos, que debería reflejarse en una disculpa pública a sus compañeros extremeños, que simplemente constataron lo evidente, las diferencias entre el PSOE y el PP que las diriman los votantes, en ese campo las personas que nos oponemos al actual modelo no pintamos nada, más allá del rédito político de pactar con unos u otros (por cierto, posición defendida por Julio Anguita) para lograr medidas concretas a favor de los sectores que sufren la crisis. Tal subordinación es simplemente inaceptable para muchas de las personas a las que se nos está reclamando tal unidad de la izquierda, pero nadie explica para qué tal unidad, porque si el objetivo es lograr que gobierne el PSOE frente al PP, ciertamente triste y pobre es la propuesta unitaria.

Segundo motivo, esos diputados que se pudieran alcanzar, a quién representan. Me explico, habrá un “centro” de poder pactado entre todas las partes que marque la posición de los diputados o, por el contrario, los representantes aragoneses responderán ante Aragón, los catalanes ante Catalunya, etc. El tema no es baladí, en la primera opción estamos hablando de IU II parte, de la segunda opción de una alternativa mucho más cercana a Espacio Plural y el triunfo de las tesis de las izquierdas nacionales frente a la izquierda estatal que representa el PC dentro de IU.

Tercer motivo, lucharemos por el espacio de la “izquierda” o un “tercer espacio” entre IU y el PSOE que reclama Equo. Evidentemente las connotaciones no son menores, y quizás en un trabajo electoral intenso tales diferencias se aplaquen, pero que pasará cuando hablemos de Cuba, que primará el derecho al trabajo o la defensa medioambiental en la minería o cuando se defienda el cierre de fábricas de armamento para la exportación, etc. Estoy hablando de casos reales donde ya hubo fuertes desencuentros entre sectores “izquierdistas” y “ecologistas”.

Sí existe una alianza estratégica, tanto estatal como europea, entre las izquierdas nacionales y el ecologismo, que se representa en que ambas opciones comparten grupo parlamentario europeo (Grupo de Los Verdes/Alianza Libre Europea), llegando a situaciones un tanto extrañas como que el representante de ICV que en las elecciones europeas van con IU, posteriormente se integra en el Grupo de Los Verdes, y por lo tanto comparte el mismo con las izquierdas nacionales europeas, no con la Izquierda Unitaria Europea.

Existe por lo tanto una base de trabajo real y no ficticia para que Espacio Plural y Equo inicien un trabajo conjunto, electoral o no, pero realmente IU tiene que abrir un debate y elegir entre Izquierda Abierta y el Partido Comunista, no por qué los demás exijamos tal debate (además no somos nadie para exigirlo), si no por qué IU tienen que definirse internamente y dejar de divagar en política. Cayo Lara y Gaspar Llamazares deben dejar de hacer llamados a fuera de la organización, porque la pelota está dentro de IU, los demás, con nuestro errores (más) y aciertos (menos) vamos tanteando un camino de confluencia entre distintas opciones sociales que luchan por un cambio profundo y radical del sistema capitalista, pero asumiendo que modelos pasados no son la solución para la situación actual.

Lo malo es que la fuerza electoral a nivel estatal más numerosa a la izquierda del PSOE llega tarde a este debate, lo que condena a IU a una posición subordinada en el mismo, y la solución no puede ser trasladar su conflicto interno fuera, si no que lo solucionen internamente.

Un buen ejemplo del riego de externalizar el conflicto se ve en su relación con el 15 M, una parte de IU está haciendo el ridículo, así Cayo Lara está saliendo a gorrazos, día sí y día también, cada vez que quiere ser el representante del 15 M, sin embargo Gaspar Llamazares acertó, y hay que reconocerlo, cuando fue mero mensajero entre el 15 M y el gobierno, trasladando por escrito las exigencias de los indignados ante la negativa del PSOE de atenderlos en el Congreso, no reclamó la “representatividad” del 15 M, sólo cumplió su obligación como político, escuchar, el 15 M se representa sólo.

Todos los discursos apocalípticos terminan igual, llega la fecha del apocalipsis y la vida sigue, llevamos cuatro años de políticas liberales y recortes sociales y vamos a cuatro años más de políticas liberales y recortes sociales, gane las elecciones quién las gane entre los dos partidos mayoritarios. La unidad de la izquierda tiene que avanzar hacia crear una opción nueva y participativa al modelo actual, y para eso no sobra nadie y faltan muchas personas, pero no para crear una alternativa electoral sin dirección ni objetivos compatibles que sólo garantizará muchos más años de falta de alternativa social, única vía para construir un referente electoral, al revés en los sectores críticos anticapitalista del s XXI, no funciona, tristemente para las vanguardias obreras.

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La necesidad del endeudamiento público (con ejemplos muy sencillos)

agosto 26, 2011

El recurso a la deuda pública es una herramienta económica, pero cualquier herramienta puede utilizarse mal o bien, por ejemplo el sector privado lo utilizó mal y provocó el hundimiento mundial de la economía, pero el problema es que eso restringió a límites insospechados el crédito, lo que impide el normal funcionamiento de la economía. Pero si la deuda es el problema, que se limiten los créditos sería la solución, evidentemente no, y los mismos que defiende la necesidad de que el fluya el crédito en el mercado, niegan tal posibilidad a los estados.

La deuda es un concepto muy sencillo, las personas que tienen excedentes monetarios (ahorro) se los dejan a otros (crédito) para obtener unos rendimientos (intereses). La clave del sistema es fácil, la persona que recibe el crédito debe producir con ese dinero lo suficiente para devolver el mismo y los intereses, y si además logra un beneficio a mayores con la inversión realizada, mejor (apalancamiento financiero). Todas las chorradas que oyen por la tele, maneras de complicar lo sencillo, pero si se quita todo el “maquillaje” al final hablamos de estas tres ideas básicas.

Evidentemente no puedes endeudarte tanto que, aunque del endeudamiento obtengas un beneficio, una coyuntura negativa puntual te impida atender a tus obligaciones de devolución del crédito y los intereses correspondientes. El Estado español está muy lejos de ese límite, devolver todo lo que debemos exigiría menos del 65% de los que producimos en un año, frente Japón que necesitaría dar todo lo que produce en dos años y pico. Usted se imagina que con el 65% de lo que gana en un año pagara todo lo que debe cuando acaba de comprar un piso, daría saltos de alegría.

Pero evidentemente usted cuando debe mucho y paga muchos intereses, no se va de fiesta, se toma unas megavacaciones, compra un coche que consume mucho y que tiene unos repuestos carísimos, etc. Pero si tiene un negocio y ve una oportunidad de ganar más dinero con una inversión, que compense abiertamente la devolución de capital solicitado y sus intereses, a pesar de tener una hipoteca, ¿lo intentaría? Depende de la aversión al riesgo que cada uno tenga, pero de mano, parece razonable.

Por lo tanto cual es el motivo de rechazar la deuda pública como herramienta, exactamente el motivo que se argumenta para negar su uso, controlar el gasto. Si uno se endeuda tiene que gestionar bien, si no las cuentas no salen, si uno no se endeuda puede seguir gastando sin controlar la eficiencia y eficacia de ese gasto. Hablando en plata, se recortará sanidad y educación, pero se seguirán haciendo vías de AVE que no necesitamos y que continuarán provocando pérdidas en el futuro porque no son inversiones viables.

Imagínese una empresa que va más o menos mal, pero puede mantener su actividad sin demasiados apuros, una mala gestión no sería evidente desde fuera de la empresa, sin embargo si se endeuda y continúa con la pésima gestión, cuando lleguen los embargos, suspenda pagos, etc. será evidente para todos su pésima gestión.

La cuestión no es deuda sí o deuda no (con la limitación indicada anteriormente), si no gasto eficaz y eficiente sí o gasto eficaz y eficiente no. Mientras el Estado obtenga más beneficio con la deuda que lo que exige la devolución del crédito y sus intereses, nada habrá que objetar. Por cierto ese “beneficio” no tiene que generarse dentro de un ejercicio económico, sino a medio y largo plazo, así es razonable endeudarse en gasto social en un periodo de crisis (como el actual) para evitar en un futuro tener una mano de obra poco cualificada que no haya caído en la exclusión social, lo cual económicamente es una catástrofe a medio y largo plazo.

Por poner otro ejemplo sencillo, todos gastaríamos en ir al médico si nos ponemos enfermos a pesar de tener una hipoteca, aunque ello no aporte un rendimiento económico inmediato, pero sabemos que si la enfermedad nos impide trabajar va a ser mucho peor que endeudarnos más puntualmente.

Lo que sin embargo no tiene sentido es rebajar 400,00 € de impuestos y dar un cheque bebe de 2.500,00 € a todo el mundo, independientemente de su renta, o quitar impuestos a las rentas más altas, como hizo Zapatero en su primera legislatura, eso sí descapitaliza al Estado.

La deuda pública y la capacidad de afrontar su devolución y el pago de sus intereses es un síntoma de buena gestión, un gobernante que obtiene rendimiento de la deuda (apalancamiento financiero) es un gobernante que invierte bien los recursos. Sin embargo la estrategia de esto es lo que hay y punto, si bien limita los excesos de la mala gestión ya que cuantos menos recursos tenga un mal gestor menos mete la pata claro, para nada son un buen presagio de una mejor gestión pública, y mucho me temo que el cumplimiento del techo de deuda acabe escondiendo verdaderos despropósitos económicos y sociales, sobre todo porque impiden la planificación económica. Volviendo a nuestros sencillos ejemplos, que empresa puede dar beneficios desde el primer año, o que nuevo proyecto puede desarrollarse en sólo 12 meses sin tiene una cierta envergadura, cualquier empresario diría que esa postura es ingenua, inmadura, sin sentido económico, fuera de la realidad productiva … pero se la niegan al Estado, inexplicable.

La mala gestión es mala gestión, y nada tiene que ver con el endeudamiento público. Si los que proponen limitar la deuda pública creyeran que es realmente un problema, lo primero que hubieran hecho sería prohibir que los bancos dieran créditos al sector privado o que las empresas tuvieran un límite para endeudarse, ya que la deuda privada es la causante de la actual crisis.


Reforma constitucional (otra transición es posible)

agosto 25, 2011

Sólo pido reflexionar sobre un hecho, todas las personas nacidas después de 1960 no hemos votado la Constitución ni ninguna de sus reformas (la realizada y seguramente tampoco la propuesta), lo que supone que más del 65 % de la población no hemos participado en el debate constitucional ni de sus reformas, según el padrón municipal de 2010 (INE).

Después de más de 30 años de Constitución y sin haber visto una reforma Constitucional de calado, sólo una técnica con motivo del ingreso en la UE, nos encontramos con el esperpento de que el Presidente del Gobierno propone una reforma para limitar el gasto público, la cual es recogida con aplausos por Rajoy (lo que por otra parte es lógico). Destacable son las formas, con un gobierno prácticamente en funciones, de forma exprés para llevarla a cabo antes de la disolución de las cortes y sin referéndum, o por lo menos esa es la intención inicial.

En el fondo, siendo contrario a la misma y pareciéndome un despropósito, dudo de su aplicabilidad real, e incluso su encaje en la actual Constitución en la parte jurídicamente reclamable (vamos la que sirve para algo).

Lo grave no es ni la forma ni el fondo, sino el modelo de transición política que se plasmó en toda su dimensión en nuestra Constitución. Cada día es más evidente, sin negar que existiera una transición de una dictadura a una democracia, que la transición fue un acomodo entre las nuevas élites de clase media surgidas en el tardofranquismo y la oligarquía existente alrededor del propio régimen franquista.

Ese pacto se plasmó en nuestra Constitución actual, y como el elemento básico del mismo era tal integración de élites, la función básica de tal pacto era garantizar el nuevo status quo, así los franquista se garantizaban una posición en el nuevo régimen democrático al precio de abrir el acceso de poder a una nueva élite y esta nueva élite entraba directamente al poder sin excesivas trabas al precio de hacer la vista gorda con el franquismo. Punto clave, nuestro pacto sólo lo podemos tocar nosotros, nadie más, ante todo defensa del status quo, y garantizando que ni siquiera un cambio político amplio pueda modificar nuestro pacto.

Por lo tanto las personas que están criticando, con toda la razón, este proceso de reforma constitucional, lo que realmente están criticando es el modelo de transición. Evidentemente la transición no es criticable, dado que es un mito fundacional del actual régimen, y toda persona que critique tal mito será excluido del sistema, partido político, sindicato, movimiento social o una mera asociación de vecinos.

De ahí la importancia de esta movilización contra la reforma constitucional, ya que a medio plazo exigirá una reflexión profunda y crítica contra la transición, ya que la mayoría de elementos por los que la ciudadanía están movilizándose son consecuencia directa de la misma y el pacto entre élites que supuso, como el descontento con los partidos y sindicatos, el modelo electoral, la subordinación del estado a la Iglesia Católica, la impunidad de la represión policial, etc, todos ellos elementos fundamentales para mantener el status quo existente.

Reitero que todavía es pronto para pasar a ver que todos los elementos criticados tienen un mismo origen, la transición española, existe un miedo que al criticarla se “nos acuse” de defender cosas que no defendemos, si no fuera por la transición … pues para uno seguiría la dictadura y para otros España se hubiera roto en mil pedazos y se logró garantizar su unidad con la Corona, cada uno elegirá el argumento que más convenza a su parroquia.

Pero otra transición es posible y ello pasa por reclamar activamente la ilegitimidad del modelo actual, ya que de mano tendría que haber partido del modelo y régimen anterior al golpe de Estado, dado que si no estaríamos pagando un precio político (¿os suena esta argumentación?) por la democracia, lo que sin duda es inadmisible. Eso no quiere decir que hubiera que mantener el régimen de la II República (que nada malo hubiera traído por otra parte), ya que si existía una voluntad política de cambiar el régimen nada lo impedía, pero no desde la cortes franquista como sucedió, si no desde la legitimidad de la II República.

Es necesario externalizar que la transición se hizo desde la tutela militar y la amenaza constante al uso de la violencia por parte del ejército, como se plasmo en el golpe de estado del 23 F, y 30 años más tarde se continúa sin admitir tal hecho, la Constitución no nació de la voluntad democrática de la ciudadanía, si no de un pacto entre élites tutelado por el ejército.

También tenemos que exigir el fin de la impunidad franquista, es decir, básicamente lo que pedimos para todos los estado del mundo que han sufrido una dictadura menos para el estado español (la hipocresía de nuestra judicatura no tiene límites en este campo, argumentando los derechos humanos para saltarse leyes de punto final en otros estados, menos aquí).

Y este deseo de abrir un debate crítico sobre la transición no sale de ningún espíritu revanchista, si no de la necesidad de romper las ataduras que nos impiden avanzar a un sistema democrático no patrimonializado por los partidos políticos que negociaron la transición. Si no asumimos tal hecho continuaran las reformas constitucionales a las espaldas de la ciudadanía, que luego será imposible echar atrás, porque con que PSOE o PP se opongan ya vale, la idea clave es mantener el status quo. En un sistema donde no existe el referéndum vinculante, mal podemos hablar de una democracia real.

Lo siento, yo no acato, si no participo no acato, y es la única respuesta democrática a la situación actual nacida de la transición. Y esa idea está detrás muchas de las revoluciones que sufrió Europa, que si sirvió para acabar con las monarquías absolutas, por qué no va a servir para acabar con el mercado absoluto que quieren que nos gobierne.


Ginés Meléndez y las mentiras de la Federación Española y Asturiana de Fútbol

agosto 3, 2011

 

La polémica de Ginés Meléndez y la retirada de la bandera de Asturies que llevaba un jugador, es de por sí bastante grave como para que la Federación Española y Asturiana de Fútbol se tomaran en serio el tema y no tomaran el camino que están tomando, tapar con mentiras lo que exige una disculpa pública e institucional.

La cuestión es que supuestamente existía una orden de que sólo se podía subir a recoger las medallas y trofeos ganados por la selección española de fútbol con la bandera de España, y el entrenador se olvidó de comunicar la misma a los jugadores. Tal orden se desconocía anteriormente, por lo visto se tomó después del éxito de la selección sub 21 en el reciente campeonato de Europa, ganado también por la selección española.

De mano parece sorprendente que tal cambio de criterio, dado que lo habitual era que sí se lucieran las distintas banderas autonómicas, no se hubiera hecho público, básicamente para evitar polémicas, o en su caso, abrir un debate sobre el tema dada la importancia social (por desgracia) que tiene el fútbol. Tampoco existe constancia ninguna de tal orden, que no se sabe si se tomo en una reunión formal, hablando del tiempo en un ascensor o alrededor de alguna bebida alcohólica de alta graduación. Pero finalmente, los medios recogen que la jefa de prensa no sabía nada de tal orden y que fue cuestión del entrenador que no las consideraba convenientes (La Nueva España http://acurti.es/nPs).

Es decir, y siendo generoso, que alguien habló con alguien de que las banderas autonómicas en la recogida de premios no era chachi, o lo que todo el mundo cree, que están mintiendo como bellacos para justificar un hecho lamentable.

Pero las contradicciones continúan, dado que cuando Ginés Meléndez retiró la bandera de Asturies, el jugador estaba en el césped y ni siquiera se estaban dirigiendo a recoger los sacros santos premios, así que tuvo tiempo de informar al jugador de la supuesta norma, para que él mismo la guardara. Y no voy a comentar ni la expresión de su cara ni como retiró la bandera de Asturies del jugador, porque las imágenes hablan por sí solas, y nadie se cree que tal actitud se corresponda con hacer cumplir una norma federativa, que normalmente cuando se incumplen se sancionan a posteriori por un comité como se ha hecho mil veces, no por el entrenador en versión Jhon Wayne.

Para acabar el capítulo de las contradicciones, vemos a otro jugador con la bandera de España del torito recogiendo premios sin problema. Parece claro que en caso de existir norma que indicara que sólo se puede usar la bandera de España para recoger premios, y con un entrenador tan celoso de cumplir la norma, justo después de retirar la bandera asturiana del cuello del jugador, retiraría la bandera modelo torito bravo de la cintura del otro jugador, pero una nueva casualidad evitó que de esa otra bandera se percatara.

Y todo lo comentado, ya lo bastante indignante, se une a que en 2005 celebrando el triunfo en los Juegos Mediterráneos, con Ginés Meléndez también de entrenador, el fascista Arizmendi pudo utilizar la bandera franquista, pero claro sin una norma de la Federación en ese sentido como iba el bueno de Ginés a coartar la libertad de expresión de Arizmendi, pero si nos inventamos una norma, orden, o similar ya podemos cargarnos la bandera asturiana.

En resumen y utilizando una expresión bien castiza y machista (como buena frase castiza que se precie), le quitó la bandera de Asturies al jugador porque le salió de los mismísimos cojones. Eso sí, tenemos que soportar al Presidente de la Federación Asturiana, Maximino Martínez, apoyando al seleccionador español, no sea que pierda el puesto y a ver a qué se dedica después, pero claro, no podemos olvidar que este elemento llamó extranjero a Guardiola, lo que es una muestra más de tipo de personas que pueblan las federaciones deportivas españolas.

Y para acabar, un Presidente de Asturies escondido en la primera ocasión que tiene que hacer valer su famoso “recuperar el orgullo de ser asturiano”, aunque por desgracia para él que pase esto justo después de hacer público su lema de campaña para el 20 N “Más Asturias, mejor España”, diga lo que diga en el tema va a sonar bastante ridículo.

Creo que quitando la frase castiza, el análisis de los hechos demuestra, sin ser ofensivo, que el señor Ginés Meléndez ni cumplía órdenes, ni quería garantizar el uso institucional de símbolos españoles, ni nunca tuvo el mismo celo con la bandera franquista, ni tuvo intención de disculparse en ese esperpéntico no hay nada que disculparse pero si molesté a alguien pido disculpas (vamos que yo lo hice todo bien pero si hay algún tonto molesto siento que sea tonto). Lo más grave es que ni la Federación Española ni Asturiana de Fútbol hayan puesto las cosas en su sitio, porque nadie está libre de personas indeseables en sus organizaciones, pero sí de la respuesta hacia las mismas cuando hacen actos como este.

Pero si un asturiano de pura cepa como Cascos, que solo es presidente de Asturies, no sale a defender el respeto a nuestra bandera, poco o nada vamos a reprochar a un medio asturiano (según sus propias palabras).