Reforma laboral: regalándoles el paro a los empresarios

La reforma laboral presentada por el PP, más allá del bombo y platillo del cambio profundo en nuestra relaciones laborales, se basa en tres ideas fuerzas, reducir el gasto de desempleo, reducir el coste de los despidos y reducir al máximo el ámbito de aplicación de los convenios colectivos.

Está claro que quieres reducir el gasto en desempleo, lo que sería estupendo si sucediera por un descenso del paro, pero el PP lo convierte en una broma macabra, ya que conceden una deducción fiscal a los empresarios(subvención, pero sólo a los empresarios con beneficios ya que los que tienen pérdidas malamente se aplicarán ningún beneficio fiscal con un importe equivalente al paro del trabajador (50% que le quede pendiente de cobrar) si contrata a alguien que cobre el desempleo:

“Art. 4.4 b) del Real Decreto Ley 3/2012 de 10 de febrero: Adicionalmente, en caso de contratar desempleados beneficiados de una prestación contributiva por desempleo regulada en el Titulo III del Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1994 de 20 de junio, la empresa tendrá derecho a una deducción fiscal equivalente al 50 por ciento de la prestación de desempleo que el trabajador tuviera pendiente de percibir en el momento de la contratación, con el límite de doce mensualidades […]”

Eso sí, el trabajador podrá compatibilizar voluntariamente su salario con el 25% de la prestación, que lógicamente perderá posteriormente si vuelva a solicitar el desempleo y no ha generado un periodo nuevo de paro. Es decir, que las medidas orientadas al trabajador no suponen nuevo gasto para la Administración, tal aumento de gasto se reserva para los empresarios.

Vemos como el PP deja totalmente desatendidas las necesidades de los trabajadores que no cobran desempleo, porque no suponen un problema para el jodido déficit del Estado, ya que no existe incentivo alguno en esta reforma laboral para promover su contratación si tienes más de treinta años.

Los incentivos para convertir contratos de duración determinada a indefinido, que se puede vender como una mejora para el trabajador, realmente esconde la misma lógica de reducir los gastos de desempleo, dado que en caso de despedir a un trabajador con derecho a paro aumentaría el gasto en esta partida, sin embargo si damos una bonificación de 500 € para hombres y 700 € para mujeres para que no les despidan, compensamos el aumento del gasto de despedir al trabajador por un contrato indefinido si en su día fuera necesario, además ya bajamos la indemnización a 33 días por año trabajado, y con la circunstancias actuales también lo puedes despedir como objetivo, es decir, con 20 días por año trabajado.

En resumidas cuentas, como los empresarios despiden a los trabajadores cuando ya nos les pueden hacer más contratos temporales y tienen que convertirlos en indefinidos, los cuales tienen una indemnización por despido de 33 días frente a los 9 de los contratos temporales, les damos una subvención para compensar ese aumento de coste, para que ese trabajador no se vaya al paro y cobre el desempleo.

Ambas medidas lo único que buscan es que cuando un empresario contrate, sea a un trabajador que cobra el paro, y por otra parte evitar que los empresarios echen a gente con derecho a cobrar el desempleo para contratar a otro trabajador.

Nos venderán que se busca equiparar a los trabajadores con contratos de duración determinada con aquellos indefinidos, y acabar con la dualidad del mercado laboral, lo que es cierto. La respuesta más lógica sería equiparar en derechos ambos contratos mejorando las condiciones de los de tiempo parcial, para que el empresario lo usara cuando tenga realmente una necesidad “temporal” de refuerzo de trabajo, y no como una mera manera de reducir el coste laboral, dado que la temporalidad es una de las causas de la baja productividad de nuestra economía.

Además el PP tendrá que explicar otra contradicción, si quiere reducir la dualidad entre la contratación de duración determinada y la indefinida porque deroga el artículo 15.5 del Estatuto de los Trabajadores hasta el 31 de diciembre de 2012, que limita el uso de la contratación de duración determinada.

[…] los trabajadores que en un periodo de treinta meses hubieran estado contratados durante un plazo superior a veinticuatro meses, con o sin solución de continuidad, para el mismo para el mismo o distinto puesto de trabajo para la misma empresa o grupo de empresas, mediante dos o más contratos temporales, sea directamente o a través de su puesta a disposición por empresa de trabajo temporal, con las mismas o diferentes modalidades contractuales de duración determinada, adquirirá la condición de trabajadores fijos”

Pero el PP, iguala a la baja reduciendo los derechos de los trabajadores indefinidos, y subvencionar al empresario para que asuma el aumento de coste de pasar a un trabajador con un contrato de duración determinada a indefinido.

No buscamos mejorar la productividad del trabajo mediante la flexibilidad, dado que eso exige ajustar las necesidades de producción a la realidad laboral, si no reducir el coste de la mano de obra para mejorar nuestra productividad, que es todo lo contrario de lo que dicen defender.

Como ya hemos mencionado otra característica es la reducción del coste de despido, lo que mágicamente va a mejorar la contratación. Evidentemente cuando más barata sea la mano de obra, dado que el despido es un coste a añadir al coste laboral, más fácil será crear empleo, pero esa lógica lleva a que cobrando 600,00 € con despido gratuito, habría mucho más empleo, sin embargo seríamos muchísimo más pobres.

Pero ante la incapacidad del gobierno para poner en marcha medidas de modernización de nuestra economía, que irían a mejorar el I+D+i, la investigación, la reducción del consumo energético (somos una economía muy dependiente del petróleo), que casualmente están viendo reducidas todas su partidas presupuestarias, apostamos por el camino más fácil pero que más debilita nuestra economía, la reducción del coste de la mano de obra. Sin demanda no habrá más trabajo, y eso sólo lo conseguiremos produciendo cosas que los demás no pueden (innovación) o produciendo más barato lo que lograremos con la modernización de nuestra industria (inversión) o bajando el coste de la mano de obra (reforma laboral), por lo que es clara cuál es la opción del gobierno.

En el tema de la negociación colectiva, el cambio más importante es que prima el convenio colectivo de empresa frente a los demás, vamos que puede empeorar la condiciones del superior por ámbito o territorio, y que en caso de estar dos años sin renovar el convenio, te aplican el de ámbito superior (provincial, estatal o el que corresponda) y si no hay convenio colectivo superior, Dios te pille confesado, porque no me imagino ni lo que te pueden hacer.

“Art. 14.3 del Real Decreto Ley 3/2012 de 10 de febrero: La regulación de las condiciones establecidas de empresa tendrá prioridad aplicativa respecto al convenio sectorial estatal, autonómico o de ámbito inferior en la siguientes materias […]”

“Art. 14.6 del Real Decreto Ley 3/2012 de 10 de febrero: […] Transcurridos dos años desde la denuncia del convenio colectivo sin que se haya acordado un nuevo convenio o dictado un laudo arbitral, aquél perderá, salvo pacto en contrario, vigencia y se aplicará, si lo hubiese, el convenio colectivo de ámbito superior que fuera de aplicación”

Es decir, el ámbito de negociación se baja a la empresa, y quitando las grandes corporaciones, la capacidad de negociar de los trabajadores se reduce con el tamaño de la empresa y su incidencia en la economía local. Por qué no se puede cambiar las condiciones de una empresa concreta, por sus problemas económicos supongamos, negociando a nivel territorial o sectorial, muy sencillo porque la capacidad de presión de los empresarios a nivel de Comunidad Autónoma, Provincial o sectorial es mucho más reducida

Otro pequeño problema, es que si el empresario denuncia el convenio (denuncia = a me quiero pasar por el forro lo que acordé con vosotros), son los representantes legales de la empresa los que negocian. Vamos, que en las empresas con liberados sindicales, si esos que nunca viste trabajando en tus diez años en la empresa, si esos, van a negociar con los empresarios si ellos pueden seguir sin trabajar a cambio de que, ante la terribles circunstancias económicas, bajen tus condiciones laborales. En caso de que tus representantes sean honrados, creo que en UGT o CCOO queda alguno, a los dos años sin acuerdo, volvemos a Dios te pille confesado.

Intenté resumir las líneas por las que creo que va esta reforma laboral, pero me dejo muchas cosas en el tintero, los contratos de prácticas que compatibilizan formación y trabajo pero el trabajo es del 75% de la jornada el primer año y del 85% de la jornada en el segundo y tercer año, la falta de controles administrativos previos en ERE’s y en otros trámites laborales, que sólo permite al trabajador ir a la jurisdicción laboral, lo que llevará a un mayor colapso de los Tribunales de lo Social y un montón más de cosas.

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One Response to Reforma laboral: regalándoles el paro a los empresarios

  1. La verdá ye que lleí la reforma, pero no me esclarié de demasiaes coses. De fechu, non algamaba a ver por que yera tan relevante, agora tengolo perclaro. Ta perbien el post, fuera de los términos xurídico -llaborales ye más fácil enterase.

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