Soberanía fiscal para parar los recortes

agosto 2, 2012

El ataque recentralizador del Estado tuvo el 31 de julio de 2012 uno de sus mejores exponentes en el Consejo de Políticas Fiscal y Financiera (CPFF), porque por lo visto si al gobierno de turno le interesa tapar su mala gestión económica y goza de la mayoría suficiente, se salta toda lógica económica e impone su criterio, y de paso se convierte a las CCAA en el chivo expiatorio de la locura económica en la que ha entrado el gobierno central.

Así, las CCAA más endeudadas salen de rositas y se le imponen las mismas medidas que a las no endeudadas, porque evidentemente el PP no puede asumir políticamente que las CCAA que ponían de modelo económico son un auténtico fracaso y que necesitan que los demás paguemos sus desmanes urbanísticos y corruptelas varias.

La solidaridad a la “española” es mira y calla, aquí da igual hacerlo bien, mal o regular, lo importante es que el partido que esté en el gobierno central pueda hacer lo que le da la gana. Que condenamos a una crisis más profundas a las CCAA menos endeudadas porque no les dejamos recurrir a una deuda a la que si pueden acceder porque están saneadas, que hacemos un fondo estatal para las comunidad más empufadas y finalmente la relajación del déficit por parte de la Troika se la queda el gobierno central, cuando son las CCAA las que tienen el gasto social, y por si fuera poco ponemos unas medidas que reducen la capacidad recaudadora a los más ricos y aumentamos los impuestos a las clases medias y bajas para acabar de hundir el consumo, que más da, porque España es una.

España es sinónimo de hacer lo que más me interese como gobierno central, y el interés nacional es el interés del partido de gobierno, porque si no como se explica que en 2014 Valencia se le permita un déficit equivalente al 22,70% sobre el PIB y a Asturies del 12,40%. La explicación es sencilla, no podemos exigir a las endeudadas que se ajusten porque si no se vendrían abajo, y claro como son el milagro económico de Aznar, pues como que queda feo.

Evidentemente mientras el gobierno central gestione los recursos fiscales, los utilizará para defender sus intereses partidistas frente a los intereses de unas CCAA que, bien o mal gestionadas, representan una cantidad mínima del déficit público cuando llevan dos de las materias con más gasto, como son la sanidad y la educación. Las CCAA no podemos pagar las amnistías fiscales, concordatos, contratos de defensa, falsos déficit tarifarios de las empresas energéticas para que nuestros ex presidentes se coloquen de asesores de multinacionales eléctricas, etc.

Uno mira con envidia a País Vasco y Navarra, ellos recaudan y pagan al Estado por los servicios que le presta a sus territorios, un modelo que parece lógico, yo tengo las competencias principales de gasto y recaudo, usted tiene unos gastos como gobierno central y se los compenso, y claro pasa lo que pasa, que se niegan a aplicar la amnistía fiscal (el País Vasco), no se les puede poner límites al endeudamiento (para eso ya está el mercado) y la crisis les afecta mucho menos que al resto de CCAA. Si el Estado central quiere gastar el dinero que le damos en pagar la misa de once, es cosa suya, que quiere garantizar jubilaciones millonarias a ex presidentes pues que lo hagan, que ponen de Ministro de Defensa a un empresario del sector, que se apañen, pero el dinero de sanidad y educación se recauda le guste o no al Ministro de Hacienda de turno.

La soberanía fiscal es la única herramienta válida contra un gobierno central ultraconservador que utiliza el nacionalismo como arma para imponer sus intereses como gobierno, siervo de una Troika que solo busca acabar con el estado de bienestar para crear un mercado con la educación y la sanidad de miles de millones de euros que ahora mismo tienen vedado las empresas, aunque ello sea mucho más caro, como demuestra la sanidad norteamericana que sin ser universal supone un porcentaje del presupuesto federal mayor que la media europea. Gestionemos nuestros recursos, apliquémoslo de acuerdo a nuestras necesidades y utilicemos la solidaridad para apoyar a los que más lo necesitan y no a los que más robaron, porque España será una, pero nos roba a todos, sintámonos españoles o no.

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