En defensa del autogobierno y la autonomía local

octubre 23, 2012

Sin duda, la crisis (estafa) económica que sufrimos es el tema estrella en todos los discursos, pero entre las reflexiones realizadas en torno a la crisis se está deslizando un discurso sobre el despilfarro que genera la superposición de las distintas administraciones, lo que deriva en solicitudes implícitas y explícitas de eliminación de competencias autonómicas y de la autonomía local, lo que no es más que pedir un recorte de la democracia representativa a favor de un centralismo que se asume, será más eficiente que el régimen autonómico y local en vigor.

Pero como casi todas las cosas que se asumen acríticamente, no aguantan el más mínimo análisis, aunque sea superficial como el que vamos a plantear en estas líneas. En España encontramos épocas de crecimiento y recesión desde la Transición sin que parezca lógico achacar a las CCAA la causa de la recesión y al Estado Central la causa del crecimiento, llegando al absurdo del que PP quería una España como Valencia y el PSOE que Andalucía fuera el modelo a seguir. Tendríamos que aumentar aún más el desempleo para lograr tales objetivos, ya que superan la media estatal.

Como es sabido, el modelo autonómico tiene una importante excepción al régimen general de las CCAA, los territorios forales del País Vasco y Navarra, cuyo modelo podemos indicar de forma muy escueta que se basa en que son los propios territorios forales los que recaudan los impuestos y luego compensan al Estado por los servicios que este les presta y aportan su parte a la solidaridad territorial, mientras que en el resto de CCAA el Estado recauda y traspasa a mencionadas CCAA los recursos que les corresponden para prestar los servicios de sanidad, educación, etc.

Son por tanto el País Vasco y Navarra los territorios con más capacidad de autogobierno tanto político como económico, e irónicamente son los territorios que mejor están soportando la crisis y que menos tasa de paro tienen en todo el Estado. Claro que como tienen capacidad de decidir no aplican la amnistía fiscal decretada desde Madrid y no les afectan los acuerdos del Consejo de Política Fiscal y Financiera que determinó que Valencia en el 2014 puede tener un 22,70% de déficit sobre su PIB mientras Asturies no puede sobrepasar el 12,40%.

La realidad política en España demuestra que los que gobiernan en Madrid, sean PSOE o PP, miran para su ombligo y lejos de defender el interés general con el que tanto se llenan la boca, defienden sus intereses partidistas, y si eso perjudica a unas CCAA frente a otras, pues toca aguantarse, excepto que se tenga un régimen jurídico que garantice una autonomía frente a la arbitrariedad del poder central, y que además permita generar un espacio para crear políticas alternativas a las que se quieren mostrar como únicas e irreversibles. En estos momentos, este tipo de críticas hacia las administraciones autonómicas lo único que esconden es la incapacidad de un gobierno central, que una vez superada la fase de culpar de todos su males a la herencia recibida, ahora tiene que buscar enemigos internos a toda costa, y las CCAA son ideales para justificar su mala gestión y a la vez imponer su visión uniformadora del Estado.

Por su parte, hay quien busca ejemplos de buena gestión fuera de España y, claro, se suele mirar a Alemania, cuando, nueva ironía de la vida, Alemania tiene un complejo entramado institucional con 16 Länders, ciudades estados, distintas figuras de la administración local y un Parlamento y Senado con más integrantes que el español. Es decir, los mismos que quieren eliminar las CCAA miran con envidia la eficiencia alemana, uno ya no sabe si por estupidez crónica o cinismo político sin límites.

No quiero olvidarme de nuestros conceyos, estructuras vivas del territorio cuya eliminación suprimiría cualquier resto de una historia que molesta a aquellos que quieren una única lectura de una realidad que es compleja y diversa. Sin la representación territorial que suponen los conceyos, buena parte de ellos desaparecerán definitivamente, porque los habitantes de los más pequeños verán su realidad y necesidades arrinconadas y sin respuesta por parte de las instituciones. Sería bueno que en vez de hablar de eliminar conceyos, habláramos de la necesaria reforma que garantice la capacidad financiera de nuestros ayuntamientos, cosa de la que el gobierno central no quiere ni oír hablar.

Además, se habla de lo caro que es mantener esos concejales, cuando la inmensa mayoría no cobra, mientras se mantienen asesores sin funciones, que nada dejan sin cobrar, se habla de la falta de eficiencia en la prestación de servicios, cuando la realidad es que la mayoría de estos conceyos pocos servicios pueden dar y que realmente ninguna diferencia real habría con la prestación de servicios que se propone con la eliminación de los mismos.

Es pues que quiero reclamar la descentralización territorial como una garantía de buena gestión y de calidad democrática, frente a unos poderes con afán centralizador que pretender eliminar toda oposición social, política e institucional a la gestión de una crisis (estafa) económica que ellos generaron y donde se gastan más esfuerzos en buscar culpables que les sirvan para justificar sus errores, que en solucionar los graves efectos que tiene sobre nosotros, los ciudadanos.