Una Constitución sin derechos

diciembre 21, 2012

Dani Espaciu AsturianistaTribuna publicada en El Comercio el 20 de diciembre de 2012.

 

El 6 de diciembre cumplió años nuestra flamante Constitución, 34 añazos, tantos como el autor de estas líneas, pero en vez de sentirla como un texto perteneciente a mi generación, la veo como la trampa de los padres constituyentes para garantizar un statu quo que, a pesar de las declaraciones de su bondad y capacidad de consenso, sólo beneficia a los intereses de las organizaciones a las que representaron en ese momento histórico concreto.

Nuestra Constitución ni fue reflejo de ningún proceso democrático ni símbolo de reconciliación alguna, claro que mejoraba la situación anterior, 40 años de dictadura franquista, pero eso no evita que el proceso constituyente estuviera tutelado por el ejército español con su amenaza de golpe de Estado e imposición de los símbolos nacionales, y fuera un instrumento para limpiar las tropelías franquistas a cambio de ceder parte de su poder a las emergentes élites urbanas, y para legitimarlas en un contexto internacional que ya había admitido a la España franquista en el ámbito de las naciones occidentales, gracias a la Guerra Fría y su declarado anticomunismo, que permitió al franquismo de mano del amigo norteamericano entrar en la política internacional de los “aliados”.

Pero claro, el problema es que los políticos de la Transición entienden bastante mal lo que es una Constitución, que no es un pacto entre élites para que se garanticen sus privilegios aunque ello sea a costa de “regalarnos” algunos derechos, si no una herramienta para garantizar los derechos de la ciudadanía frente al poder, y partiendo de que las constituciones no crean derechos, sino que los garantizan, porque los derechos son nuestros y previos a la Carta Magna, y en caso de no recogerlos o garantizarlos correctamente, no somos los ciudadanos los que tenemos que renunciar a ellos, si no que es la Constitución la que debe ser reformada.

Así, las iniciativas democráticas que realiza la ciudadanía no son vinculantes, porque la Constitución dice que las Iniciativas Legislativas Populares tienen que ser aprobadas en las Cortes y que si no a la basura, no podemos pedir referéndums derogatorios de las normas que se aprueben porque tampoco nos los permite la Constitución, bueno es que cuando votamos en referéndum tampoco el resultado es vinculante, porque la Constitución es así de democrática, vote cada cuatro años y cállese.

Tampoco permite que los derechos sociales que se recogen en la misma puedan tener una protección jurídica efectiva, porque la Constitución no los considera como derechos reales sino como una mera declaración de intenciones. Pero no se preocupe, que todas las medidas que benefician al PSOE y PP como el sistema electoral, el control del poder judicial y el privilegio de poder modificar la Constitución sólo si ellos dos quieren, eso si está atado y bien atado.

Por no hablar de la sacro santa unidad de la nación española, que no es un problema en sí misma, lo que es un problema es que los padres de la Constitución entiendan que la misma está por encima del derecho a decidir de los pueblos, reconocido por una institución como la ONU, y ya comenté antes que las constituciones garantizan derechos, no los crean, y si la Constitución Española no recoge el derecho a decidir de los pueblos, es un problema del propio texto no del pueblo que ejerce tal derecho.

Evidentemente los padres de la patria no nos van a decir esto, no van a reconocer que la Constitución es un invento de ellos y para ellos, si no que declararan pomposamente que si no esta de acuerdo, refórmela. El problema es que nuestra Constitución es irreformable en la práctica, dado que exige un grado de consenso imposible en una sociedad plural, porque, resumiendo, el proceso de reforma constitucional exige lograr una mayoría de dos tercios del Congreso y el Senado, disolver las Cortes y convocar elecciones, la nuevas Cortes después de estudiar el proyecto de reforma aprobarlo nuevamente por dos tercios de ambas cámaras, y finalmente ser aprobado vía referéndum casi nada.

Siendo realistas tenemos una Constitución que sólo puede ser modificada por los beneficiados del status quo que se deriva de la propia norma, el PP y el PSOE, y por la que controlan la mayoría de los medios de comunicación, intereses económicos, sindicatos y patronal, órganos judiciales, un sistema electoral que los privilegia escandalosamente y etc. Me dirán algunos totalmente indignados, entonces cómo se consiguió ese consenso para elaborarla, la respuesta es muy sencilla, porque nos dieron a elegir entre lo malo, una Constitución muy restrictiva en el reconocimiento de derechos e imposible de modificar, o lo peor, seguir con una Dictadura, y además bajo el chantaje de que si no aprobábamos la Constitución y se continuaba exigiendo reformas democráticas y sociales, el ejército iba a dar un puñetazo encima de la mesa. Algunos pensamos que la Constitución no se aprobó en una situación donde se podía elegir libremente, si no más bien desde el miedo y la amenaza.

Después de 34 años, las generaciones excluidas del debate constitucional, exigimos ya sin miedo nuestro propio proceso constituyente, pero nos queda por dar un paso más, no admitir como válido el propio sistema de reforma constitucional impuesto en la Transición, porque lejos de ser una garantía democrática es el garante de los privilegios de los dos partidos políticos mayoritarios PSOE y PP, y los privilegiados no pueden argumentar que sus privilegios limiten nuestras ansias de democracia, libertad y justicia.

 


La consulta catalana, ilegal pero legítima

diciembre 19, 2012

nacionalismo-catalan-diada-manifestacion-independentista-barcelona-default2014 es el año de la consulta por la independencia de Catalunya según el acuerdo firmado entre CiU y ERC, que sólo se aplazará en caso de estar ambas fuerzas de acuerdo en ello. La respuesta del españolismo ha sido inmediata, cuando el Tribunal Constitucional anule la consulta, cosa que hará si no hay autorización del gobierno de España, el cual evidentemente no habrá, inhabilitarán a Mas o al Presidente de la Generalitat que sea.

La Constitución y su desarrollo según la Ley Orgánica 2/1980, de 18 de enero, sobre Regulación de las Distintas Modalidades de Referéndum, deja bien claro que la consulta es una competencia estatal que exige el acuerdo del Consejo de Gobierno. En este campo nada que discutir, sin autorización de Madrid no puede existir consulta popular legal alguna.

Pero cuando hablamos de Derecho Constitucional, como es el caso, hablamos más de Política que de Derecho, ya que en caso contrario sería el Derecho quien diseña la Política, cuando es evidente que la voluntad Política se plasma en una herramienta que se llama Derecho. Esta idea que parece un trabalenguas, se entiende mejor con un ejemplo histórico, vamos a ver, tenemos derecho a votar porque hay una Constitución, o promulgamos una Constitución para proteger un derecho que ya era nuestro y logramos políticamente.

Los padres de la Constitución o de la patria, apuestan por la primera visión, de hecho el señor Bono dijo eso literalmente en el programa Salvados “tenemos derechos porque los crea la Constitución”, lo cual demuestra que jacobino es un cacho, pero demócrata lo justo y necesario.

El problema de la visión del señor Bono es que en el franquismo como las Leyes Fundamentales no reconocían el derecho al voto ¿no teníamos tal derecho?, como no reconocía el pluralismo político ¿era ilegítimo estar en un partido en la clandestinidad?, y todos los ejemplos que queramos poner. En este caso todos diríamos, Bono no lo tengo tan claro, es ilegítimo un régimen que ni permite votar ni permite el pluralismo político, diga lo que digan las Leyes Fundamentales. Políticamente decidimos no acatar el régimen franquista, hasta lograr unos objetivos políticos que eran el RECONOCIMIENTO de un derecho que consideramos nuestro (una realidad política previa a la propia Constitución) y acordamos una herramienta para proteger tales derechos, la actual Constitución Española.

La dicotomía dictadura/democracia no cambia tal realidad, simplemente se asume que la democracia tiene herramientas para que cuando una idea política se plasma en mayoría Política podamos reflejarla en Derecho. Y aquí es donde nuestra Constitución es claramente insuficiente y escasamente democrática. El referéndum no es una potestad del gobierno, diga lo que diga la Constitución, es un derecho de los ciudadanos, y el derecho a la autodeterminación no depende de la voluntad de los partidos gobernantes, sino de los integrantes de ese pueblo.

Cuando un documento jurídico, llámese Constitución o Leyes Fundamentales, limita derechos que políticamente pertenecen a los ciudadanos y a los pueblos, inevitablemente nace el conflicto político, porque la democracia y la voluntad popular quedan secuestradas por el Derecho, cuando éste lo que debiera hacer es protegerlos.

Por todo esto, una consulta que se plantea desde términos claramente democráticos, respetando los derechos fundamentales de la minoría (españolista) y desde la voluntad de negociación, no pueden ser cercenados en una democracia, digna de tal nombre, por documento jurídico alguno, sea este cual sea, por eso algo ilegal puede ser totalmente legítimo, como lo fueron los partidos políticos en el franquismo o la consulta catalana en la actualidad.