Propuesta para afrontar el sindicalismo en el siglo XXI desde Compromisu por Asturies (propuesta de debate)

julio 31, 2013

Precario
El debate surgido en la organización entorno afrontar las distintas huelgas generales, deja bien a las claras que no hemos sabido dar una respuesta coordinada a las distintas posibilidades de intervención en la misma, lo que no deja de ser reflejo de la diversidad de opiniones sobre la situación del sindicalismo actual y su función en la sociedad actual. Para ello debemos analizar diferentes aspectos, empezando por un análisis de la situación

1. Análisis de la situación:

En la situación actual, encontramos dos tipo de sindicalismo en Asturies, (1) el llamado mayoritario y (2) el llamado minoritario.

(1) Sindicalismo mayoritario: compuesto por CCOO y SOMA-UGT, mantienen una opción pactista con el PSOE lo que ha diluido su perfil reivindicativo a niveles mínimos. El hecho referente de tal situación es que el éxito movilizador de las distintas huelgas generales, supuso un fracaso absoluto para cambiar la política laboral y social del gobierno. De hecho el gobierno asturiano es uno de lo que con más dureza está aplicando las medidas anticrisis.
Por otra parte, elementos como ACEBA de dudoso carácter democrático, permite un reparto del prebendas del gobierno respecto a los sindicatos que garantizan una “concertación social” pacifica y legitimadora de la acción de gobierno. Todo esto unido a la gestión de la formación de trabajadores que se mueve en el escándalo y la inutilidad en su función de reciclaje de las trabajadoras y los trabajadores.
Por lo tanto ambos sindicatos forman parte sustancial del régimen de gobierno asturiano y son por lo tanto parte del problema de la situación de Asturies. La incapacidad de esta organizaciones de ser una respuesta a las necesidades de las rentas del trabajo, debe determinar su rechazo como elemento con capacidad para transforma la realidad socio-laboral asturiana.
Otra característica importante es la separación radical entre el mundo laboral y social que plantean, lo que quitando en situaciones excepcionales, su leve critica laboral no se acompaña de crítica al modelo existente, porque como indicamos anteriormente, ellos mismos lo conforman en buena parte.
USO es un sindicato que aceptando la unidad de acción con CCOO y UGT, suele ser más crítico y comparte ciertos espacios con los sindicatos y organizaciones políticas minoritarias. Cierto es que tiene posiciones claramente conservadoras en temas como el medioambiente, lo que no le concede un carácter claramente reivindicativo ni transformador.

(2) Sindicalismo minoritario: conformado por una malgama de organizaciones, en Asturies el sindicato referente es la CSI, que comparte protagonismo con otras organizaciones como CGT, SUATEA, SF y etc.
De carácter claramente combativo, si propugnan un cambio social y político para Asturies siendo claramente críticos con la situación política que sufrimos. Marginados sindicalmente en los ámbitos donde tienen relevancia tanto por el gobierno como por UGT y CCOO, su mayor fuerza recae en la capacidad de movilización social, aunque escasa todavía molesta para el régimen.
Por lo tanto podríamos hablar de una plataforma para intervenir en pro del cambio social, pero tal posibilidad es inviable tanto por su intervención excesivamente sectorial e incapacidad para tener una visión global de la situación de Asturies como por una visión decimonónica del sindicalismo de clase, que le imposibilita para acceder a nuevas realidades laborales que siendo minoritarias, se convertirán a medio plazo en hegemónicas en nuestro mercado laboral (autoempleo, cooperativismo, precariedad, etc).

2. Cambio de referente de la dicotomía trabajo/capital a la dicotomía rentas del trabajo/ rentas del capital:

Tradicionalmente, el sindicalismo trabajaba con la dicotomía trabajo/capital que venía determinado por el control de los medios de producción. Las nuevas realidades productivas del siglo XXI han dejado obsoleta esa distinción por las nuevas tecnologías de la comunicación como por la prevalencia del conocimiento frente al trabajo material/industrial.

La definición de renta de capital es bastante sencilla, es aquella que obtiene sus rendimientos de la utilización de recursos financieros, tanto por la vía de inversión directa (participación directa en empresas y posesión de bienes muebles o inmuebles) o por vía especulativa (comprar en el mercado de derivados financieros para obtener rendimientos normalmente a corto plazo). Las rentas del capital buscan la desregularización, los tipos impositivos bajos para su actividad y control de la inflación (políticas monetarias restrictivas) que garanticen sus beneficios.
Aunque las rentas del trabajo son relativamente sencillas de definir, aquellas que obtiene sus rendimientos del trabajo, el problema es que actualmente abarca tal cantidad se situaciones diferentes que impiden, de una forma seria, afirmar que el sindicalismo está orientado a defender sus derechos, porque en buena medida son diferentes y en muchos casos contrarios. Sin la intención de ser exhaustivo, podemos diferenciar diversas situaciones generalizadas en nuestro mercado laboral;

(a) Trabajador tradicional: trabajo más o menos cualificado, con pocas innovaciones donde la experiencia (repetición de la tarea) supone una ventaja competitiva. Hablamos de trabajo de corte industrial, donde los márgenes de tales industrias permitían una política “generosa” en materia salarial. El conflicto aparece con la competencia desleal (dumping social) de las potencias emergentes que han reducido el beneficio empresarial y fomentado la deslocalización. Los derechos adquiridos de estos trabajadores hacen que en los trabajos menos cualificados estén siendo sustituidos por trabajadores más baratos (jóvenes con peores condiciones e inmigrantes) y aquellos que tienen una mayor cualificación apuesten por defender a las rentas del capital frente al resto de rentas del trabajo para mantener su posición, ya que un cambio en la estructuración de la producción podría perjudicar a sus intereses.
Objetivamente sus intereses se mueven en el conservadurismo, los menos cualificados porque identifican el peligro en sus rentas a los nuevos trabajadores (mucho más reivindicativos pero con menos opciones de serlo), especialmente sobre los inmigrantes. Los segundos porque sus intereses son más cercanos a las rentas del capital que a la del resto de rentas del trabajo, ya que saben que si las rentas del capital pierden sus beneficios, ellos perderán sus privilegios.
Un claro ejemplo es cualquier empresa de tamaño grande, donde los altos directivos (sin incluir aquello que obtienen beneficios financieros como stock options) se posicionan a favor de los intereses de las rentas del capital frente al resto de sus compañeros que exigen regulaciones que garanticen sus salarios, aunque ello suponga perjudicar a los nuevos trabajadores. Es evidente que cuando los nuevos trabajadores sean mayoría, los trabajadores menos cualificados se verán en posiciones negociadoras más débiles.

(b) Autoempleo: un colectivo tradicionalmente ajeno a las políticas de protección social y por lo tanto muy tendentes a buscar opciones políticas y laborales que reduzcan sus costes, dado que no reciben prestaciones (o casi) por sus aportaciones a sistemas públicos.
Aún así, podemos diferencias entre autónomos con trabajadores o sin trabajadores. Lo autónomos sin trabajadores suelen sentir de primera mano las políticas desreguladoras como una amenaza, dado que la competencia de las “empresas” suelen ser muy duda para ellos. Sin embargo los autónomos con trabajadores prefieren la desregularización que les permita obtener un mayor beneficio de sus trabajadores.
Uno de los problemas de los autónomos suele ser el bajo valor añadido de sus servicios que hace que su beneficio derive de la auto explotación (jornadas largas de trabajo, reducción de la prevención de riesgos laborales, etc.) o de la explotación de su o sus trabajadores.
La dualidad de este colectivo se refleja claramente en que algunos prefieren sindicarse en los sindicatos que admiten a los autónomos y otros organizarse en organizaciones empresariales. Evidentemente la autoubicación es un elemento básico en el comportamiento político sindical de este colectivo.

(c) Precariado: trabajador joven con una cualificación media alta, que se caracteriza por una entrada tardía en el mercado laboral y además por la cualificación del puesto (exceptuando los muy cualificados), los trabajadores más jóvenes formados en las últimas técnicas y métodos aportan más valor a la empresa que la experiencia acumulada en el puesto de trabajo.
Además el coste de la formación continua que exige el desempeño del puesto de trabajo recae en el trabajador a través de autoformación (tiempo) o cursos (coste de los mismos).
Una vida laboral más corta y una inestabilidad laboral fomentada por la competencia constante de trabajadores más jóvenes y por la desregulación del mercado laboral, le hacen sufrir de forma más directa y constante la pérdida de derechos laborales.
El aumento de los años para el cálculo para la pensión o el aumento de los años cotizados para obtener el 100 % de la pensión, se convierten en requisitos que hacen que perderá poder adquisitivo con toda seguridad.
Por otra parte la precariedad laboral le dificulta o impide literalmente la sindicación y participación en protestas obreras de tipo tradicional. Además, la actuación del sindicalismo minoritario y mayoritario está mucho más orientada a satisfacer las necesidades del trabajador clásico y de hecho, a este colectivo cuesta categorizarlo como “trabajadores” por muchos sectores, porque su alta cualificación suele identificarse erróneamente, con posiciones acomodadas en el mercado laboral.
Hay otro aspecto de la precariedad, que no se relaciona con la formación media-alta, sino con las características del trabajador/a que le impide acceder de forma regulada al trabajo y esos factores son básicamente (1) juventud en puesto de muy baja calificación donde la experiencia es el primer valor (2) trabajo femenino de tipo “informal” como trabajadoras del hogar, limpieza, servicios, etc. y (3) inmigrantes, especialmente irregulares o ilegales.
Son sectores con nula sindicación y como no se refleja ni en liberados ni delegados sindicales, la marginación en la protección laboral es absoluta. Esta marginación les convierte sin duda, en el nuevo sujeto de cambio ya que es ese cambio el que les puede garantizar acceder a unos niveles de calidad de vida que actualmente se les niega.

(d) Funcionariado: el hecho de tener el puesto de trabajo en propiedad, hace que tengan un comportamiento corporativo e identifiquen sus problemas independientemente del de resto de trabajadores. El éxito de los sindicatos amarillos y la diferenciación del colectivo en los sindicatos mayoritarios es buena muestra de ello. Aunque puedan tener una opción política “progresista”, su comportamiento sindical mayoritariamente hablando, impide un carácter reivindicativo más allá de sus necesidades.

Este pequeño análisis, parcial sin duda, es lo suficientemente revelador para preguntarnos qué tipo de actividad sindical debemos desarrollar a corto y medio plazo desde Compromisu por Asturies.

3. Qué hacer

(a) A corto plazo: desde la libertad de sindicación, construir un discurso combativo de la militancia de Compromisu por Asturies contra el modelo de concertación social y apostar por la visión holística de las rentas de trabajo. Es decir, tenemos que oponernos a toda aquella medida que fragmente el mercado laboral (por ejemplo entre trabajadores en activo con derechos y aspirantes a trabajadores sin derechos en caso de encontrar un trabajo), regulaciones parciales y ad hoc.
Es necesario abrir debates como modelos que introduzcan flexibilidad laboral sin significar discriminaciones (modelo austriaco), orientar la negociación colectiva más a las normar que a modelos cerrados sectoriales que tienen en poca consideración de dimensión de la empresa que en muchas ocasiones es más determinante y un largo etc. No abrir este debate y quedarse en un inmovilismo, hace que la derecha “innove” y gane iniciativa política y hay que admitir que una regulación laboral del s XX no se ajusta a la realidad productiva del S XXI.

(b) A medio plazo: es necesario plantear un sindicato orientado al sector del precariado y que plantee las cuestiones desde una visión política no meramente sindical. Es este sector el que objetivamente más marginado está de la política sindical y a su vez el que más la necesita, y además son consciente de ello. La precariedad laboral se acompaña de falta de servicios (guardería para las madres o prestaciones para inmigrantes ilegales por ejemplo), dificultades para independizarse por que la inestabilidad imposibilita acceder a la financiación a vivienda y etc.
La desafección frente al sindicalismo tradicional es evidente y sus circunstancias exigen plantear nuevas formas de acción colectiva, ya que sus circunstancias les impiden realizar huelgas o acciones como piquetes.
De hecho este sindicalismo tradicional es una traba para que el precariado acceda a sus derechos, porque el modelo sindical está orientado para marginarlos, porque como ya dijimos su influencia en los ingresos sindicales es mínimo (delgados sindicales y sindicación) y éstas como organizaciones se mueven por sus propios intereses, que en este caso son contrarios al propio precariado.

4. Conclusión

Existe un cambio de sujeto motor del cambio del trabajador tradicional al precariado y eso exige, necesariamente, cambiar las estructuras de representación de los trabajadores. Ante la imposibilidad de plantear desde Compromisu por Asturies tal cambio, es necesario introducir en la medida de nuestras posibilidades estos debates en los sindicatos existentes, orientado a medio plazo a formar el sindicato de la precariedad y del siglo XXI.

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