Terremoto electoral en Asturies

junio 23, 2014

Resultados europeas 2014

Artículo publicado en la página 13 de la Revista ContraCorriente 31 de la Corriente Sindical d’Izquierdes.

Este 25 de mayo en Asturies vivimos un auténtico terremoto electoral en las elecciones europeas, con un desplome del PSOE y el PP (26,06% y 24,11%), que reducen sus apoyos en 17,99% y 17,89% respectivamente, la entrada de Podemos con el 13,67% convirtiéndose en la tercera fuerza política, y con un más que notable ascenso de IU del 7,28 % que llega al 12,93% de los votos, pero que se ve relegada a la cuarta fuerza política en Asturies.

Es cierto que no puede hacerse una extrapolación directa de los resultados de unas elecciones europeas a otro tipo de elecciones (estatales, autonómicas o locales), pero también es evidente que algo ha cambiado en el panorama político asturiano.

El primer punto destacable es el agotamiento del modelo bipartidista, ya que PSOE y PP, es decir los dos partidos sobre los que pivota el sistema electoral, pierden el 35,88% de apoyo de forma conjunta. Esto tiene que hacer ver a los movimientos políticos, sociales y sindicales que estamos ante la primera oportunidad de cuestionar de forma radical los consensos de la Transición, no solo el campo electoral (bipartidismo), sino en otros elementos como el pacto social, la monarquía, las relaciones Iglesia-Estado y un largo etc., que actualmente sufren una crítica profunda por parte de muchos ciudadanos.

Parte de esa crítica no es solo social, que por supuesto también lo es contra la política de recortes de derechos y libertades lideradas por la Troika en la UE, si no del propio funcionamiento de los partidos políticos y sindicatos, donde la irrupción de Podemos en el plano electoral y un nuevo asamblearismo que se está extendiendo en los conflictos laborales en el plano sindical, son buena muestra de ello. Esta crítica se extiende en el campo social de la derecha como de la izquierda, así los partidos y sindicatos mayoritarios se han visto sorprendidos con el 13,67% de apoyo de Podemos, o los éxitos movilizadores de Tenneco o la Asamblea de Trabayadores en Llucha, a pesar de la oposición de las élites sindicales asturianas.

IU con una subida importante del 7,28%, recoge el descontento social más “tradicional” que oscila entre el PSOE e IU, dependiendo de la política más o menos social que realice el PSOE, y a pesar del buen resultad objetivo, está claro que actualmente IU no se puede reclamar como el referente único de la izquierda o del cambio social, ya que en buena medida las críticas a la vieja forma de hacer política son achacadas a esta formación, incluso desde su propia militancia. Las mismas críticas que reciben en buena medida UGT y CCOO, que desde sus formas de hacer sindicalismo como por falta de democracia interna, están siendo vistos cada día por más y más trabajadoras y trabajadores como un instrumento inútil para defender sus derechos, perdiendo su carácter de portavoces del movimiento sindical.

Otras expresiones del descontento como el voto en blanco (2,54%) y nulo (1,53%) suben un 1,13% y 0,9%, lo que contrasta con el leve ascenso de la abstención, que tan sólo sube un 0,94%, situándose en el 56,80%. No es nada desdeñable que en unas elecciones con tan poco peso y con una campaña más que descafeinada, el voto en blanco y el nulo sumen más del 3%, lo que supondría un diputado en unas elecciones autonómicas por ejemplo, lo que unido a la baja participación, es un dato del descontento social que ningún análisis debería de obviar.

Por su parte, la opción que integraba EH Bildu-BNG de Los Pueblos Deciden, que en Asturies representaba la papeleta de Andecha Astur-Los Pueblos Deciden, se quedó en el 0,36% de los votos, lo que se mueve en los números que se suele mover el independentismo en Asturies, con un aumento del 0,17%.

Estas elecciones muestran que el descontento se está organizando desde lo social con el 15M, a lo sindical con el nuevo asamblearismo obrero que se está dando en muchos conflictos laborales, pasando a lo electoral con la irrupción de Podemos. Sería un error que cualquiera de los actores implicados en estos cambios, intente colocarse como representante, cabeza visible o vanguardia de esta nueva situación, lo que solo generaría tensiones y rupturas dentro de los diferentes ámbitos, pero sí que es necesario mantener los cauces abiertos y la permeabilidad de los diferentes campos de batalla, ya que sólo aprendiendo de cada experiencia que ayude a romper las institucionalización del gobierno de la Troika y del régimen del 78, podremos plantear una institucionalización nueva a todos los deseos y anhelos de una parte creciente de la sociedad.