La censura llega a Xixón

septiembre 14, 2017

La campaña del PP contra la libertad de expresión, con el apoyo entusiasta de Ciudadanos, llega a Xixón con la censura del acto que iba a tener lugar este sábado 16 de septiembre en el Centro Municipal de El Llano.

 

La charla bajo el título de “Catalunya de la Transición al Referéndum”, iba a contar con la presencia de Joan Tardá, diputado en el Congreso de ERC. No se trata de ningún acto de apoyo ni al referéndum ni a la independencia catalana, que si así fuera tampoco debería ser ningún problema, pero el miedo al nuevo Tribunal de la Inquisición, conocido como Tribunal Constitucional, hace que la clase política tenga la excusa perfecta para censurar actos a los “enemigos políticos”.

Quizás les sorprenda, pero el Tribunal Constitucional no es un tribunal compuesto por magistradas y magistrados, es un órgano constitucional compuesto por juristas de reconocido prestigio elegidos, directa o indirectamente, por el poder político. El problema es que este “no tribunal” puede imponerse a las sentencias de cualquier tribunal, de los de verdad, con lo que se garantiza el control político de todo el sistema judicial por el gobierno de turno.

Así, cuando el gobierno de Mariano Rajoy dice que en un Estado de Derecho hay separación de poderes, uno no puede más que sonreírse, ya que la cúspide de ese sistema judicial está compuesto por los amigos de ese mismo gobierno. La politización del sistema judicial español es una de las losas más pesadas que nos ha “regalado” la Transición a nuestro limitado sistema democrático.

La idea de que cualquier posición que se enfrente a la normativa vigente, aunque sea la propia Constitución, no puede usar espacios públicos, estatales, autonómicos o locales, dentro del ejercicio normal de la libertad de expresión, convierte este derecho fundamental en mero papel mojado. La libertad de expresión viene regulada en nuestra Constitución de forma clara, y solo puede ser limitada si su ejercicio pone en cuestión otros derechos fundamentales de las personas, aquellos recogidos en el Título I del texto “sagrado” de la Transición.

Uno empieza a pensar que es cierto que el referéndum de Catalunya si es un verdadero problema para la democracia y el sistema judicial español, porque nunca como hasta ahora un gobierno ha puesto el sistema judicial, recordemos que no es independiente y está totalmente controlado por el poder político, al servicio de una ideología concreta, de un programa de gobierno concreto y ha convertido al adversario político en un enemigo del régimen y como tal debe ser tratado.

Y por desgracia el gobierno local de Foro, en vez de ponerse al lado de las libertades y derechos fundamentales de la ciudadanía, como es el libre ejercicio de la libertad de expresión, prefiere esconderse detrás de razones técnica para impedir al diputado de ERC Joan Tardá dar una charla sobre Catalunya, y sí, incluyendo el tema del referéndum.

Si algo es la libertad de expresión es decir lo que no quieren escuchar, y les guste a algunos o no, el principal problema de la democracia española es el PP, y para que triunfe solo necesita que no hagamos nada ¿lo vamos a permitir?

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